Una de nuestras colaboradoras sostiene que hay ciertas experiencias que forman parte de nuestra identidad como sanmarquinos. Hay quienes piensan que alguien no puede denominarse sanmarquino si es que no ha experimentado una toma, mientras que otros creen que el principal requisito es simplemente tener espíritu de protesta. ¿Será cierto eso? Los animamos a expresarse en los comentarios acerca de aquello que forma parte de nuestra identidad, así como también acerca de aquellas anecdóticas experiencias personales sobre la vida en San Marcos.
Mientras tanto, les presentamos nuestra primera encuesta sobre dos íconos legendarios: El burro (el cual es suficientemente popular como para tener un perfil en Facebook) y el no menos célebre comedor.
Si tienen otras respuestas, así como razones por las cuales nunca hicieron uso de estos servicios, cuéntennos.
Solía comer en el comedor cuando estudiaba Biología, pero siempre me quedé picona de no poder alcanzar el tan mentado almuerzo especial de Fiestas Patrias y Navidad. También he comido en Cangallo y había varias tradiciones divertidas para molestar a los primerizos, no sé si aún las hay.
Con el burro, me he ido incluso a los paseos playeros que organizaba Bienestar; me he quedado de campamento en León Dormido y al día siguiente un burro que había ido en otro paseo nos recogió y nos trajo hasta casita. Com el coro de la universidad también hicimos viajes largos en los burritos antiguos, que eran mucho más guerreros que los de ahora…
Gracias por comentar, Diana.
Realmente creo que de este tipo de anécdotas se compone gran parte de la vida en la universidad. En todo caso son las cosas que uno tiende a recordar más que aquellos conceptos que se estudiaron solo para un examen.
Yo recuerdo que antes de entrar a San Marcos tuve la oportunidad de subir a un burrito que hacía un tour por la universidad. No recuerdo nada de como lucía todo en ese entonces, pero si recuerdo que me pareció genial tener un transporte interno. Los burritos externos siempre me han ignorado, sin embargo…